sábado, 18 de julio de 2009

DE LA CRONICA DE MELODY

Sábado 18 de julio, tarde gris, probabilidades de chaparrones en Baires. Una de esas tardes en que la gente se mete adentro. Sin sospecharlo, nosotros los alumnos de psicodrama también nos íbamos a meter adentro, en lo mas hondo… pero… ¿adentro de que?
El encuentro comenzó con teoría, te y galletitas. Luego alguien nos invito a una fiesta muy paqueta a la cual acudimos con muchas expectativas, nos recibió un mayordomo, nos pidió que pasemos a una enorme sala llena de cuadros y esas chucherías caras con las que a los ricos les gusta presumir. Tuvimos que esperar que alguien que no conocíamos nos atendiera, unos segundos después experimentamos la espantosa desilusión de haber hecho tanto al pedo. Son estas quizá palabras que no correspondan para una crónica, pero considero que es lo que mejor define la sensación, no obstante insisto y extiendo esa experiencia fuera del espacio de trabajo…
- ¿Cuantas veces, cuantos años llevamos sintiendo ese repugnante sabor amargo de haber hecho algo al pedo? ¿Como manejamos la desilusión? ¿Como nos alejamos de esa sensación? ¿Cómo hacer para no pensar, después de tantas veces de padecerlo, que todo lo que hagamos es al pedo? ¿Cómo volvemos a arriesgarnos a que a otro no le importe nuestro esfuerzo y vuelvan a no atendernos?
Y con esa angustia, decepción y en algunos casos indiferencia empezaron las dramatizaciones que surgieron del ejercicio del escenario vacío.
Tal como lo temía mi nombre fue el primero en salir de la boca del coordinador.

Un anciano; escoba en mano, pipa en boca, barba abundante y blanca al igual que su cabello; me mira entre las butacas del teatro con un gesto algo socarrón...
- ¿Quién es? ¿Qué hace? ¿Por qué esta ahí? ¿Será Freud con teorías del masoquismo debajo de la manga? ¿Sócrates y el néctar que le permitió no corromper su ser? ¿Dios dispuesto a convencerme que la fe derriba muros? ¿La vida a punto de escupirme realidades crueles en la cara? Definitivamente alguien que tiene una respuesta, alguien que puede decir algo que creo necesitar escuchar…
-Dígame señor sabio… ¿Esto que es?
Pareció caer de maduro que mi pregunta no estaba dirigida a aquel escenario vacío.
-¿Entonces?
A buscar al sabio para que pueda contestar lo que en verdad quería saber. Complicado el camino que lleva hacia él, resulto difícil encontrarlo. El miedo a caer, la inseguridad de no saber donde se pisa, todo es un obstáculo cuando uno no puede ver.
-¿Sabio cual es el sentido de vivir? ¿Por qué la gente actúa como si nada sabiendo que están a un paso del pandemónium?
Llena de porqués y para que me senté a sus pies. Ante mi algo que me pareció una caja de Pandora, a la derecha algo así como un libro de los secretos, en las manos del sabio el bastón dador de vida. Sin el sabio y con estos elementos que el puso a mi disposición a buscar las respuestas.
-¿Esto que es?
La respuesta cayó como un yunque sobre mi:
-“nena, esto es la vida… sin lo malo no valdría lo bueno, sin muerte no hay vida, sin blanco no hay negro, sin guerra no hay paz. La vida es abre camino por oposición, por contradicción. El cahos, el final es de donde partir.
Recordé las clases sobre Bion que me permitía explicarme lo que estaba pasándome adentro, sentí que estaba naciendo y en el primer aullido de vida estaba expulsando al mudo mis instintos de muerte para dar espacio a la vida, para que el sabio pudiera enseñarme a convertir en alfa todos mis betas.

Llego el turno de Valeria
-“El día esta hermoso, salgan afuera, no se queden”…
Justo en ese instante comenzó el agua a caer, no solo del cielo también de los ojos de Valeria.
-“No estoy lista” dijo.
Y sin advertirlo un camino se abrió ante ella. ¿Qué esconde ese camino?
-“Círculos contenedores” respondió vale.
Pero ¿eran círculos? ¿Contenían o atrapaban? Vale no se mostraba contenida, más bien se veía atrapada, inquieta, incomoda. La miraban desde abajo miles de ojos que gritaban, imploraban, exigían, esperaban.
- “Todos esperan de mi” con mucha dificultad logro decir Valeria.
Ese camino dividía mundos, ¿pero donde quería estar Valeria? ¿Adentro, afuera, en medio? Disputándose ente el medio y el afuera. Afuera soledad, temor, incomodidad que de a poco comenzó a ceder y se trasformo, la soledad se en tranquilidad; el temor era por ser distinto, desconocido y la incomodidad no era mas algo distinto a la culpa. ¿Afuera de que necesita estar Valeria? ¿Por qué le costo tanto salir? ¿Qué atemoriza de lo diferente? Las palabras de Moreno sonaron en mi cabeza “conserva cultural”.
¿Qué respuestas necesitábamos encontrar Valeria y yo? ¿Quién tiene esas respuestas?
- Che vale, ¿y si esta en nosotras? ¿Si ni los ojos que te miran en el camino ni los sabios tiene las respuestas? ¿Si estaba en nosotras la solución? ¿Y si no tenemos que esperar a nadie? … ¿Qué miedo no? Como cuesta salir del círculo que creemos nos contiene pero en realidad nos retiene. Que extraño es el lugar que no nos animamos a explorar, cuanto miedo, que fantástico, que hermoso, cuanta paz.

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